Ibones de Ordicuso en Panticosa

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Contemplar y recorrer los ibones es una forma perfecta de descubrir el Pirineo. Lagos glaciares milenarios protegidos por montañas infinitas resisten el paso de los siglos. En invierno se congelan y en verano adquieren hipnóticos tonos azules. A lo largo del Valle de Tena, podemos encontrar muchos de ellos

Los Ibones de Ordicuso se encuentran en Panticosa, cerca del Balneario y protegidos por los gigantes tresmiles que le rodean. Son dos ibones poco conocidos, eclipsados por los famosos Bachimaña, Azules, Pecico o Brazatos. Sin embargo, gozan de una gran belleza. 

En cuanto a la toponimia, Ordicuso es una composición del sustantivo ordo que se refiere a “prado o prados” y es muy común a lo largo del Pirineo: Ordesa, Ordiso… Y el verbo infinitivo ikusi que se traduce como “observar o visitar”. Por lo tanto, podemos deducir que el nombre significa algo así como “los prados que merecen ser visitados”. 

Y sin duda, los Ibones de Ordicuso tienen el nombre bien ganado. En 1h 20′ podemos alcanzar dos hermosos ibones, completamente helados en invierno, y rodeados de un entorno espectacular. Es una ruta sencilla perfecta para realizar con niños, aunque en invierno hay que extremar las precauciones con el hielo y la nieve. 

 icon-map-marker Track de a ruta


Descripción de la ruta a los Ibones de Ordicuso

Aparcamos en el mismo Balneario de Panticosa, junto al Ibón de los Baños. Nuestra ruta parte hacia el oeste. Comenzamos a caminar y pronto alcanzamos la cascada de Argualas. Paramos unos minutos para contemplarla y comenzamos a remontar la senda de ascenso. 

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El camino resulta evidente y pronto tomamos altura. Este es sin duda, el tramo de mayor desnivel de la excursión. Sin embargo, el esfuerzo nos permite adquirir una gran vista del Balneario desde las alturas. Continuamos remontando el Barranco de Argualas y observamos algún dique de contención de avalanchas. 

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Salimos del bosque y un gran canchal de roca y piedra se abre ante nosotros. Al fondo podemos contemplar las graníticas paredes de los tresmiles de Panticosa. Debemos tener cuidado ya que el camino puede resultar confuso pero si nos fijamos bien en los hitos no habrá problema. 

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La ruta gira a la izquierda siguiendo el cauce del barranco y del valle que le acompaña. Aquí ya hay un volumen de nieve y hielo considerable y tenemos que medir bien nos pasos. 

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Tras superar dos repechos más, alcanzaremos nuestro objetivo. En 1h 20′ estaremos en los Ibones de Ordicuso. Ambos están casi pegados y en estas fechas completamente helados. La imagen resulta idílica. Sin duda una excursión sencilla, hermosa y desconocida que vale mucho la pena. 

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