La Peña Oroel (Uruel en aragonés) es una cumbre legendaria. Gracias a su gran prominencia, es visible desde muchos rincones de la Comarca de la Jacetania y un símbolo para la ciudad de Jaca. Desde las alturas, la Peña Oroel resguarda y cuida la capital jacetana.
Solo 5,5 km separan el centro de Jaca de la Peña Oroel y la montaña goza de un gran simbolismo. Pocos jacetanos habrá que no la hayan subido una vez en su vida e incluso el himno de Jaca canta «Jaca libre sabe vivir a la sombra del monte Oroel».
Oroel forma parte del sistema de rocas conglomeradas que separan la cuenca del río Aragón y la del río Gállego. Además, a sus faldas, se alza el Monasterio de San Juan de la Peña, cuna del Reino de Aragón.
Leyendas
Son muchas las historias y leyendas que se cuentan de esta cumbre milenaria.
La tradición jacetana habla de un temible dragón que habitaba la rocosa cumbre de Oroel. También se cuenta que la Reconquista en Aragón se inició cuando unas hogueras en su cumbre marcaron el inicio de la lucha. Además, completa el vértice oriental de un triángulo mágico, junto a San Adrián de Sasabe y San Juan de la Peña.
Descripción de la ruta
La ruta que proponemos es una circular que asciende por la Senda de los Lobos y desciende por la ruta normal. Dejamos el coche en el parador de Oroel, a solo 10km de Jaca. Nos calzamos las botas, bien de agua para llevar mejor el calor y comenzamos la ruta.
Tomamos la pista que sale desde el mismo mirador. Pasamos la primera senda (ruta normal) y continuamos por la pista unos 400m hasta la segunda senda que se abre en el bosque a nuestra derecha.
Comienza la caminata tranquila. A pesar del desnivel, la sombra del bosque nos permite caminar con comodidad. Empezamos a coger altura y las vistas que se abren ante nosotros impresionan. Estamos en un mirador magnífico de las altas cumbres pirenaicas.
A lo largo de la Senda de los Lobos vemos como cambia el bosque. Y pasamos de los bojes y pinos iniciales a las hayas y abetos de las alturas. Tras poco más de una hora, el bosque se acaba y una gran ladera se abre nosotros. Al fondo, vemos nuestro objetivo. La cima está presidida por una gran cruz de 9m que colocó en 1902 el cuerpo de forestales.
Justo cuando acaba el bosque, podemos ver unas impresionantes buixaqueras (conjunto de bojes) de gran tamaño. Podemos pasear por su interior y hay ganado que se resguarda del calor en su interior.
Desde aquí continuamos la senda hacia la cima. Muy cómoda e intuitiva y siempre con vistas a la cima. Durante el camino atravesamos dos «Pozos de chelo» (pozos de hielo) donde se producía hielo a partir de la nieve.
Una ruta muy recomendable para realizar con niños y con unas grandes vistas de Jaca, la Jacetania y las mayores cumbres pirenaicas. La ascensión ronda las 2 horas y el descenso poco menos de una. La vuelta la realizamos por la ruta normal y completamos la circular hasta el parador de Oroel.
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