La historia del bucardo, la cabra montés extinta del Pirineo

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// Ilustración de Joseph Wolf

El Pirineo es una tierra de vida y biodiversidad. Aquí, perfectamente adaptadas, muchas especies han crecido y prosperado, encontrado el lugar ideal para vivir. Algunas de ellas son endémicas. Especiales. Propias de estas montañas.

Entre nuestras especies autóctonas, cabe destacar al bucardo, la última especie extinta del Pirineo. Una perdida lenta que llevó a esta especie a la desaparición en el año 2001 y que experimentó el primer nacimiento vivo en el mundo mediante clonación de una subespecie extinguida. 


Características del Bucardo

El bucardo era la subespecies de cabrá montés propia de la cordillera pirenaica. Destacaban su tamaño y la envergadura de sus cuernos que la hacían majestuosa. Tenía la cornamenta más larga entre las cuatro subespecies de cabra montés que han habitado la Península Ibérica en tiempos históricos. Además, se diferenciaba de otras subespecies principalmente por su pelaje más largo y denso en invierno y la gruesa base de sus cuernos, tanto en machos como en hembras.

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// Ejemplar de Bucardo en libertad. Años 90

Distribución del Bucardo

De acuerdo con las pinturas rupestres y los restos fósiles encontrados, el bucardo llegó a ocupar todo el Pirineo. Sin embargo, la presión cinegética que experimentó la especie desde la Edad Media fue, poco a poco, condenando a la especie. A finales del s.XIX desapareció en la vertiente francesa y en 1900 solo quedaba una población de unos 50 ejemplares.

Los últimos bucardos en libertad vivieron en el macizo de Monte Perdido, en una ladera muy fría y extremadamente abrupta, con bosques montanos de pino silvestre, abeto, haya y pino negro, entre grandes cantiles rocosos a una altitud de entre los 1.000 y los 2.200m.

La última reproducción se registró en 1987, periodo en el que ya solo quedaban unos 14 individuos. En 1990 se observó por última vez el último ejemplar macho y en enero del 2001 murió la última hembra de la especie en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

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// Ejemplar de Bucardo en libertad. Años 90

La clonación del Bucardo

A pesar del triste final del bucardo, no fueron pocos los intentos por la continuidad de la especie. Desde 1918, con la creación del Parque Nacional de Ordesa se permitió proteger legalmente a la especie y se prohibió su caza.

En 1992 se inició un proyecto para intentar la captura y la cría asistida de bucardos y en 1996 ante la ausencia de machos se liberaron dos ejemplares fértiles de otras subespecies. Finalmente, y ante la falta de resultados positivos, en 1999 se capturó a la última hembra para la obtención de muestras biológicas que pudieran permitir una posterior clonación de la especie.

Celia, la última bucardo.
// Celia, la última bucardo en el Museo del Bucardo de Torla

En 2001, comenzó un proyecto del CITA de Aragón para la clonación del Bucardo con la colaboración de investigadores del INIA y la UAB. Se hicieron dos series de experimentos en las que se trasmitieron embriones clónicos de bucardo a cabras montesas. En la primera se consiguieron dos gestaciones pero se perdieron en estadio temprano y, en la segunda serie, se transfirieron 154 embriones a 44 receptoras, obteniéndose cinco gestaciones, una de las cuales llegó a término.

El nacimiento se produjo por cesárea en julio del 2003. El cabrito nació vivo pero falleció unos minutos más tarde por problemas respiratorios. Este fue el fin del proyecto, que no continuó pero se puede decir que fue el primer nacimiento vivo en el mundo de una subespecie extinguida. 

 

 icon-arrow-circle-right Fuente: Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón

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