Navatas del Río Gállego, conductoras de vida

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Hubo un tiempo en el que las personas surcaban nuestros ríos para suministrar madera a los pueblos de la cuenca. Aventureros que navegaban cientos de kilómetros y que unían, con su trabajo, las montañas pirenaicas con los bajas tierras del Delta del Ebro. Hermanos de Río.

Las aguas que nacen y atraviesan nuestros valles, días después bañan las playas de Tortosa. Los navateros simbolizaban y representaban esta unión. Eran un hilo que tejía relaciones sociales y económicas a su paso; entre los pueblos y las ciudades, el llano y la montaña, el norte y el sur.

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En el Pirineo, las navatas descendieron casi todos los grandes ríos. El Irati o el Esca en Navarra; el Aragón, el Gállego, el Cinca o el Esera en Aragón; el Noguera Pallaresa o el Segre en Catalunya. Sin embargo, a principios del s.XX, llegó el fin de las navatas y la economía que generaban en torno a ellas. La construcción de embalses y las nuevas lógicas económicas se impusieron. Dijimos adiós a un oficio milenario.

En la actualidad, distintas asociaciones han decidido recuperar la tradición. Se resignan a que caiga en el olvido. Navateros chesos, de la Galliguera y del Sobrarbe. Almadieros de Burgui. Raiers de Nargó y de la Pobla de Segur. Quieren rendir homenaje a una actividad que vertebró nuestro territorio durante siglos y poner en valor a los ríos como entes naturales generadores de vida.


Recuperar la tradición

Los Nabateros d’a Galliguera desde el año 2002 apostaron por recuperar la cultura navatera de sus pueblos. Homenajean a quienes transportaban la madera a través del río Gállego. Desde los bosques pirenaicos hasta los pueblos y ciudades del llano.

Siguieron el modelo del río Ara, que en su defensa de Jánovas organizó unas jornadas en torno al río. Con conciertos, actividades culturales y el descenso de navatas.

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Hace más de 10 años crearon la asociación y, desde entonces y hasta hoy, han descendido un tramo del río Gállego como se hacía antiguamente. Lo hacen en colectivo y acompañados de mayores y jóvenes. Desde la playa de Murillo hasta el puente de Santa Olaria.

Fabrican las navatas de forma tradicional. Semanas antes del descenso, cortan las sargas, las retuercen y las remallan. Adoban la madera, preparan la mortaza y montan los conchez. También unen los trampos con las acopladeras. El último día, además, tienen que aguar los trampos, acoplarlos, poner las remeras, los remos y el ropero.

infografía partes de una navata dibujo


El río en el imaginario colectivo

Los ríos, tradicionalmente, fueron entendidos como mucho más que un recurso. En torno a ellos discurría la vida. A su alrededor se generó cultura y tradición. Así, el valor natural, social, cultural y emocional de los ríos, resulta incalculable. Cualquier montañés que viva cerca de sus aguas lo confirmaría.


Carácter reivindicativo

En la actualidad, el río Gállego está amenazado por la construcción del pantano de Biscarrués. Un proyecto que, además de su impacto medio ambiental, destruiría el motor económico y social de una zona. Gracias al río, la Galliguera se ha convertido en un ejemplo de desarrollo sostenible. Un referente de la lucha contra la despoblación. Y son muchas las familias, gran parte jóvenes, que viven del turismo de aventura.

La montaña solo estará completa, en su forma, en su imaginario y en su historia, con unos ríos vivos. Las navatas lo saben. 

 

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