Collarada invernal

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Montaña imponente y mirador del Pirineo. Reina del Valle Aragón. Techo de la Jacetania y primera cima del circo de Ip. Hablamos de ella. No podría ser otra. Collarada.

Las glaciaciones, el impacto del agua y el paso del tiempo, han esculpido sobre la roca caliza un hermoso sistema kárstico que preside Collarada. En su interior, corrientes de agua discurren dibujando cuevas, simas y grutas. Entre ellas, destaca la conocida cueva de las Güixas en Villanúa.

Collarada, con sus presumibles 2.886m – a veces se registran 2.883m –  es, junto al Midi d’Ossau (2.884m), la cima más alta del Pirineo Occidental.

Una muralla de grandes rocas rodea su cumbre. Si la miras de lejos, pareciera que alguien, a propósito, le hubiera colocado un collar. Y es de aquí, de su forma, de donde viene su nombre.

A Collarada se puede acceder por varias rutas. Optamos por la que discurre a través del refugio de la Espata y atraviesa el paso del Abete y el Collado de Ip. Aunque un poco más larga, quizá sea la más cómoda para realizar con esquís de travesía por la nieve que acumula.


Descripción de la ruta

Desde Villanúa, continuamos la pista hacia Collarada y pronto encontraremos un punto en el que se prohibe el paso. Se puede pedir un permiso al Ayuntamiento de Villanúa con el que podremos continuar. La aproximación por la pista es de varios kilómetros, así que recomendamos pedir el permiso para ahorrarnos esa distancia. 

Dejamos el coche cuando empieza la nieve y nos calzamos ya los esquís y las raquetas. Continuamos la pista hasta encontrar el refugio de la Espata, junto a un abrevadero. Aquí nos desviamos a través del valle que se abre detrás del refugio y abandonamos la ruta normal. 

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En la nieve podemos observar unas curiosas manchas de color oscuro. Son consecuencia de la tormenta de arena que azotó el Pirineo hace unas semanas. Las encontraremos a lo largo de toda la ruta.

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Tras recorrer los primeros pasos y superar una loma a nuestra izquierda, en seguida divisamos a lo lejos Collaradeta. Hacía ahí vamos. Conforme nos acercamos veremos el paso del Abete a la izquierda, casi un corredor que superamos. Y ahora sí, en frente y dejando Collaradeta a nuestra derecha, vemos Collarada, que descansa imponente y cubierta de nieve. 

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El calor de la primavera hace que la nieve transforme muy pronto y se ponga pesada. Incluso con raquetas es fácil hundirse y el descenso con esquís se vuelve complicado.

Tras superar la última y exigente loma, llegamos a la cima. Cerca de 4 horas y 30 minutos. la gran altitud de la cumbre, nos regala unas vistas inigualables. Un mirador espectacular del Pirineo.

En primavera, es recomendable madrugar para encontrar la nieve en buen estado. Aún así, la ascensión es larga y se vuelve muy exigente a medida que la nieve se transforma. 

 

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