Liena del Bozo invernal

liena del bozo valle aisa

Nos adentramos en el Valle de Aisa, quizá uno de los espacios más desconocidos de la Jacetania. A pesar de su belleza incontestable, su situación relativamente aislada hace que el lugar mantenga una gran pureza.  

El término municipal de Aisa con poco más de 150 habitantes y situado a 1.045m de altitud, abarca una amplia extensión. Incluso Candanchú está dentro de sus “fronteras”, condición que nos da una idea de su magnitud. 

A lo largo del valle discurre el río Estarrún, afluente del Aragón. Entre prados de color pardo y las nieves caídas en las últimas semanas, se dibuja una imagen de postal. 

Nuestro destino es la Liena del Bozo (2.566m), que junto a la Liena de la Garganta (2.599m) y el propio Aspe (2.640m), conforma la imponente y popularmente conocida trilogía del Aspe. 

En cuanto a la toponimia, se ha recogido tanto “Llena” como “Llana”. Sin embargo, parece que ambas son una deformación de “Liena”, palabra aragonesa que designa un peñasco o roca de gran tamaño. 


Descripción de la ruta

Continuamos la carretera que atraviesa el pueblo de Aisa en dirección norte. Siempre al lado del río. En pocos minutos llegamos al aparcamiento de La Cleta, donde dejamos el coche. Comienza aquí nuestra ruta. 

Hoy nos echamos en la mochila los esquís de travesía o las raquetas, ya que la nieve caída lo hace indispensable si no queremos hundirnos hasta la rodilla. Seguimos la GR-11 y en seguida se abre el valle ante nuestros ojos. 

Tras la foto de rigor que exige la postal, cruzamos el río. Ahora, con vistas a la trilogía del Aspe subimos una loma (hasta ahora el camino es compartido para las tres cimas). Nuestro objetivo es la de más a la izquierda. 

liena del bozo valle aisa

La mayoría de la gente se dirigirá al Aspe, así que hay que tener cuidado de no confundirse. Continuamos a la izquierda, flanqueando las grandes paredes de la Liena de la Garganta. Un poco más adelante, ya se dibuja el collado que se encuentra entre las dos Lienas (o paso Napazal). Ahí nos dirigimos. 

En este momento, nos calzamos los crampones. La nieve aquí está más dura y la pendiente es pronunciada. Además, es imprescindible valorar el riesgo de aludes, ya que la zona es relativamente expuesta.

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Tras alcanzar el collado, en poco más de 3 horas, una impresionante vista se abre al otro lado. Desde aquí podremos ver Candanchú. Ahora, unos 200m de desnivel nos separan de la cima, situada a nuestra izquierda.  

En nuestro caso, decidimos dar la vuelta ya que una fría e intensa niebla se nos echa encima. Hoy no haremos cumbre. Aún así, la excursión y las vistas del valle, sin duda han merecido la pena. En poco más de una hora estaremos de vuelta en el coche. 

 

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