El misterio del bosque de la Pardina del Señor

Pardina del Señor
// Ojos Pirenaicos

En el termino municipal de Fanlo, en el límite del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, encontramos la Pardina del Señor. Una verdadera joya natural. El bosque es uno de los más ricos en biodiversidad de todo el Pirineo y está considerado como uno de los más espectaculares de Europa en otoño.

El antiguo nombre del lugar era Pardina Vallarín, y así se recoge en los primeros mapas de 1919. Cada año, cuando se acerca el otoño, comienza una metamorfosis que se manifiesta en una asombrosa cantidad de colores. La diversidad y cantidad de especies que allí se dan, son las responsables de semejante belleza.

Pero ¿cuál es el misterio de la Pardina del Señor? La clave para desvelar el secreto está en sus troncos. Así adivinamos la edades de las distintas especies y en qué momento y debido a qué prosperaron. Al recorrer el bosque observamos como la actividad humana condicionó el entorno y unida a las peculiares condiciones climáticas y orográficas del lugar originaron tanta diversidad.


Especies de la Pardina del Señor

La tala de madera para calentarse en los fríos inviernos pirenaicos se concentró en las vaguadas, y esto le vino bien a los abetos, que ahora gastan seis u ocho palmos de perímetro. Asimismo, la tala en los lugares donde la tierra era más fértil para diferentes usos luego abandonados, permitió que las tremoleras arraigaran.

Pardina del Señor
Tramo de pista entre hayas y un abeto, con el suelo cubierto de hojas de haya

En la desembocadura del río Chate, encontramos una extensa lengua de guijarros —pequeñas piedras redondeadas por el curso del río— cubierta casi por completo de setos de sauces de hoja estrecha; mientras que la cabecera encontramos una vasta solana cubierta de erizones y pastos.

Observamos un pinar de royos que en el fondo del valle se convierten en tilos, fresnos y arces. Los pinos necesitan al menos 600 litros de agua cada año, y el resto de especies no se conforman con menos de mil. Aquí, sin duda, llueve.

pardina
Refugio Patrón, junto al puente del mismo nombre, sobre el río Chate.

Tampoco es difícil encontrarnos con algún quejigo varias veces centenario o algún fresno de porte monumental que se salvó por estar en el fondo de la vaguada. O bien, esos ejemplares de hayas repartidos en la umbría de enfrente de las ruinas de la pardina.

También podemos ver ejemplares sueltos de servales de lóbulos dentados o arces de montpellier que en esta época acumulan la mayor cantidad de pigmentos rojos (antocianinas). Además, de tiemblos y guindos.

Los árboles que encontramos a lo largo de nuestro camino nos narran los cambios climáticos que se han sucedido y que, a buen seguro, seguirán llegando.

hojas otoño
Serval (Sorbus torminalis)

 icon-arrow-circle-right Entrada elaborada con la colaboración de Jesús Alba, guía y consultor especializado en Medio Ambiente. 

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