Prepirineo Clandestino, rutas culturales diferentes: “El Tesoro de Al-Muqtadir”

¿Quién no ha soñado alguna vez con ser Indiana Jones? El famoso arqueólogo robó el  corazón de varias generaciones de espectadores que veían en sus películas cómo la  búsqueda de un tesoro a través de diferentes pistas y señales siempre terminaba en  aventuras. Esa emoción por encontrar el premio final mientras interpretas las pistas que  te acercan a él, es lo que se pretende transmitir en las rutas de “Prepirineo Clandestino”. 


Pero ¿qué es Prepirineo Clandestino? 

Se trata de un conjunto de 11 rutas temáticas repartidas por todo el Prepirineo, en las  que a través de un juego de pistas a localizar mediante la aplicación Geocaching encontrarás un tesoro escondido que te resolverá el acertijo de cada lugar. Pero ¿por  qué puede interesarte este juego? Muy sencillo, cada ruta está diseñada con una  temática concreta que te llevará a conocer la cultura, historia y naturaleza de ese lugar  del Prepirineo. Una opción ideal para realizar visitas en familia (ya que la idea de la  búsqueda del tesoro es un aliciente maravilloso para los niños) pero también en pareja  o con amigos. 

Te invitamos a que conozcas estas rutas en nuestra web. Allí encontrarás recorridos tan dispares  como “Misterios de la Prehistoria”, que te llevará a conocer las pinturas rupestres que  se esconden en los magníficos cañones de la Sierra de Guara; o “Huellas de la Guerra”,  que a través de los búnqueres y trincheras que rodean la ciudad de Huesca, aprenderás  un poco más sobre la guerra civil.  

Hoy vamos a hablar de la ruta más amplia; “El Tesoro de Al-Muqtadir”, y es que esta  aventura discurre a través de las tres comarcas del Prepirineo aragonés: Hoya de Huesca, Guara Somontano y Cinco Villas. 

 


El Tesoro de Al-Muqtadir 

Barbastro, 1063: tras la reconquista de la ciudad de Barbastro por parte de los ejércitos  cristianos, 50.000 monedas de oro que el rey de la Taifa de Zaragoza Al-Muqtadir mandó  pagar al señor de Lérida, han desaparecido. Diez guerreros custodiaban las parias, pero  uno desapareció, y nueve han fallecido dejando tras de sí escasas pistas, apenas los  nombres de unos cuantos pueblos: Barbastro, Alquézar, Bolea, Loarre, Huesca,  Uncastillo y Sos. Este será el punto de partida de nuestra ruta. 


Barbastro, la cuna de Petronila 

La capital del Somontano y su famosa Denominación de Origen es la primera parada de  esta completa ruta. Comienzan las pistas en el museo Diocesano Barbastro-Monzón,  que alberga un gran número de piezas del arte sacro encontradas en el amplio territorio  que controlaba la diócesis. En su interior, descubrirás obras de arte que van desde el  románico hasta la actualidad, pasando por el gótico, el mudéjar, el Renacimiento o el  Barroco. Justo enfrente del museo, se halla la Catedral de Barbastro, lugar de la segunda  pista. Construida sobre la antigua mezquita de la ciudad, sorprende su torre separada  del resto del edificio y lo imponente y bonita que es en su interior, con sus nervios  góticos en las cúpulas y su altar renacentista de alabastro hecho por Damián Forment.  

En el Conjunto de San Julián del siglo XVI, lugar de la tercera pista, podrás conocer el Espacio del Vino, donde conocerás los datos más importantes de la D.O. Somontano.  Tras esta visita, toca explorar las calles: el Coso, con su paseo arbolado y sus bares; la  Plaza del Mercado, en la que aún puedes comprar productos de la huerta de Barbastro  los sábados; la Calle Mayor, o calle de los Argensolas, por ser la cuna de estos dos poetas;  y el Conjunto de San Francisco, con sus fuentes y su antigua prensa de aceite. Todas  estas localizaciones esconden pistas por descubrir. Todas son lugares de gran  importancia para la ciudad, en la que además de pasear podrás tomarte un buen vino  del Somontano con una deliciosa tapa de Tomate Rosa de Barbastro.  

 


Alquézar, la villa medieval de Guara 

Considerado “Uno de los Pueblos Más Bonitos de España, la villa medieval de Alquézar  es una visita obligada en la comarca del Somontano de Barbastro. Un lugar con un  encanto especial, situado en pleno cañón del río Vero, aunando como nadie la belleza  arquitectónica de sus edificios con el impresionante entorno que le rodea.  

En la primera pista, situada en “La Sonrisa del Viento”, podrás verla en su conjunto,  puesto que se haya en un mirador espectacular. Para entrar en la Alquézar más antigua,  tendrás que pasar por el “Portalón y la casa del Médico”, pues era la entrada a esta villa  fuertemente amurallada. No te despistes y encuentra allí la segunda pista. Una vez  dentro, busca la “Plaza de Rafael Ayerbe”, la reconocerás por la planta cuadrada y los  bonitos soportales. Bajo ellos, se refugiaban del calor en verano y del frío en invierno los  comerciantes que acudían a vender sus productos el día de mercado.  

Pero sin duda el plato fuerte de la arquitectura de Alquézar es su bonita colegiata: con  origen en una antigua fortaleza árabe fundada en el siglo IX, de la que se conservan  torres y murallas, ha llegado a la actualidad tras el paso posterior de las modificaciones  cristianas después de la conquista del lugar. Allí se encuentra la penúltima pista antes  del “Barranco de la Fuente”, desde donde nos quedaremos a las puertas de las Pasarelas  del Vero: un recorrido a través de un sendero volado entre roca caliza que es  simplemente espectacular. 

 


Huesca, la ciudad amurallada. 

La capital de provincia, con gran movimiento cultural y sumamente acogedora y  familiar, es la protagonista de la siguiente parada en la búsqueda del tesoro. El “Círculo  Oscense” o más popularmente conocido como el “Casino” de Huesca, es el punto de  inicio. Su edificio de época modernista se impone dentro de la Plaza Navarra y es una  referencia para todo visitante de la ciudad.  

Con la pista en la mano el recorrido prosigue por los “Porches de Galicia”, los veladores  más famosos y concurridos de la zona. Aprovecha para descansar tomando algo en estas  terrazas antes de seguir recto hacia la “Calle Villahermosa”, lugar de residencia de la  antigua familia Azlor: Señores de Panzano y posteriormente Condes de Guara y Duques  de Villahermosa. La casa original de la familia se mantiene en pie, conservando una  techumbre mudéjar del siglo XIII con una iconografía preciosa, llena de animales  fantásticos. 

La siguiente parada, el monasterio de San Pedro el Viejo de Huesca, es una maravilla  del románico aragonés (s.XII), y su importancia es tal que en ella reposan los restos de  dos reyes de Aragón: Alfonso I “El Batallador” y Ramiro II “El Monje”. De allí seguimos  por la “Calle las Cortes”, donde nació en Casa Ena el conocido artista Ramón Acín, autor  de las famosas pajaritas de Huesca y protagonista de la siguiente pista. Ya dentro de  la “Catedral de Huesca”, iniciada en 1273 por Jaime I, no te puedes perder el retablo  mayor y la sala del “Tanto Monta”, pues tras 60 años cerrada por fin ha abierto al público  y contiene la pista de este monumento.  

¿Conoces la campana de Huesca? El rey Ramiro II “El Monje”, en el trono de manera  repentina tras la muerte de su hermano, se vio acosado por parte de la nobleza  aragonesa que ansiaba mayor poder. Sin educación para semejante puesto, fue a pedir  consejo a su antiguo abad, el cual, sin mediar palabra, comenzó a cortar las flores que  más destacaban de su jardín. Con el mensaje comprendido por el monarca, citó a los  nobles más influyentes en contra de su reinado, con el pretexto de mostrarles “una  campana que se escuchará desde todo el reino”. Tal como iban entrando en la sala donde  supuestamente se hallaba la campana, fueron decapitados, formando con las cabezas  una campana en la que el badajo lo componía la cabeza del mayor enemigo de Ramiro.  Todo esto se puede ver en el “Palacio Real” dentro de Museo de Huesca, donde se  supone que sucedió dicho evento. 

Para terminar con las pistas en Huesca, el “Torreón del Amparo”, uno de los pocos en  pie de la inmensa muralla que rodeaba la ciudad, será el último protagonista y nos  descubrirá el resultado de esta etapa. 

 


Bolea y el retablo misterioso 

Situada en la llanura de La Sotonera, a las faldas de las sierras de Loarre, Gratal y  Caballera, es una población con un pasado señorial lleno de casas solariegas del siglo  XVI. En su “Calle Mayor”, está la primera pista, escondida entre los escudos de armas  del siglo XVIII que adornan sus fachadas. Después, visita la “Plaza Mayor”, centro  neurálgico de la villa, en el que todos los años se celebra una feria en torno a su producto  estrella, una fruta de dulce sabor que no descubriremos, pues forma parte del juego…  ¿puedes imaginar cuál es? 

La “Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad y Angustias” es un edificio atípico, puesto  que recicla el antiguo lugar de la caída iglesia románica de Santo Tomás, y se empotra  entre casas construidas posteriormente. El monumental arco adyacente, antiguo arco  del monasterio de Trinidad y luego portal de entrada de una casa noble nos mostrará la  siguiente pista.  

La fuente” y “La calle Herrerías” son dos lugares importantes de Bolea: en la primera  además se encuentra el lavadero y abrevadero del pueblo, y la segunda es una calle  importante que bajaba directamente del antiguo castillo andalusí que coronaba el  pueblo en época musulmana. Ambas son parada obligatoria para proseguir el juego,  antes del monumento más importante del pueblo: la “Colegiata de Santa María la  Mayor”, un imponente edificio desde el que se puede ver toda la Hoya de Huesca, y en  donde se guarda uno de los más bonitos retablos de todo Aragón. Retablo del que no se  conoce con seguridad su autoría, siendo uno de los grandes misterios del arte  renacentista aragonés. 

 


Loarre, un castillo de película 

Considerado por la conocida revista National Geographic como uno de los castillos más  bonitos del mundo, es una joya del románico conservada en perfecto estado guardando  lo elementos de su tiempo. Su visita es obligada para cualquier aficionado a la historia.  Entre su interior y exterior, encontraremos hasta ocho pistas para completar el juego.  

Desde el exterior, podemos encontrar un par, una en el recinto amurallado, en el  “Torreón de la Puerta de los Reyes”, pórtico que te sorprenderá por su sencillez, puesto  que no era para grandes ocasiones si no más bien para salvar la vida; la otra pista, la  esconde la “Torre Campanario”, que al contrario de lo que se pueda pensar, no es de  vigía ni de defensa, sino la antigua torre de la iglesia de la villa de Loarre. 

Entrando ya en el castillo, pasaremos por el “Pórtico, escalera y cripta de Santa  Quiteria”. Acostumbra tus ojos a la escasa luz y disfrutarás del volumen y la inmensidad  del románico. Luego accede a la “Iglesia de San Pedro y la Capilla Real”: la perfección de  la fábrica, el tamaño y altura de la nave, la cúpula y la decoración de la cabecera con los  arquillos de medio punto, las impostas con el ajedrezado jaqués y los capiteles  historiados te confirman que te encuentras en una iglesia digna de reyes. 

Los “Pabellones norte”, con sus antiguas celdas; “Las Tres Torres”, que conforman la  parte más primitiva del castillo; y el “Mirador de la Reina”, con su impresionante 

panorámica hacia la Hoya de Huesca; también son lugares que hay que mirar con  detenimiento para superar las pistas, justo antes de terminar con la “Iglesia de Santa  María”, la que fuera la primitiva capilla del castillo.  

 


Uncastillo, la fortaleza en la frontera 

Continuamos la ruta de las 50.000 monedas de oro perdidas en la villa medieval de Uncastillo, perteneciente a la Comarca de las Cinco Villas. Magníficamente conservada  y con una estética preciosa en la que cada elemento armoniza con los de su alrededor,  destaca el increíble número de iglesias que posee, y, como su nombre indica, su castillo.  Las pistas aquí comienzan en la curiosa “Iglesia de San Juan”, asentada en una necrópolis  de tumbas talladas en la roca, pero también las pinturas murales del siglo XIII de su  interior, de las mejores conservadas de Aragón. Seguiremos con la de “Santa María”  donde los escultores hicieron delicias en los canecillos del ábside, (arriba, casi en el  tejado) y se pueden ver escenas sexuales, músicos, acróbatas y hasta dentistas. De aquí  partiremos al barrio de la judería, muy importante en la época medieval. En las Cinco  Villas era tal el número de judíos que vivían, que suponían un tercio de los tributos. La  pista se encuentra en la “Calle Barrionuevo”.  

Llegando a la parte más alta del pueblo, la Peña Ayllón, vemos ya la preciosa “Torre del  Homenaje del Castillo”, desde donde se divisa todo a su alrededor. Apenas quedan  restos del Palacio Gótico que albergaba el castillo en su interior, pero lo poco que queda  es de tal belleza que merece la pena la visita. Seguimos con “San Martín de Tours”, una  iglesia que mezcla estilos del románico, el gótico o el lombardo con una majestuosidad  difícil de ver. En su interior encontraremos el Centro de Arte Religioso del Prepirineo,  con obras de orfebrería e imaginería de gran parte de la zona. Llama la atención las tallas  de animales fantásticos como grifos, centauros y unicornios en la portada de acceso de  una de las capillas.  

Nos quedan aún tres pistas más que descubrir. En la “Plaza del Mercado y Lonja”,  debemos fijarnos en la talla en piedra de una vara de medir. Esto indica lo importante  que era el comercio textil, puesto que con esta vara de medir podías certificar que te  vendían correctamente la medida de tela correspondiente. Luego en la “Iglesia de San  Miguel” podrás observar que falta un elemento muy importante… ¡toda la fachada! Y es  que esta se encuentra en Boston, Estados Unidos, tras su venta por parte del Obispo de  Jaca en 1919 por unas miserables 800 pesetas. Finalmente terminamos la visita a  Uncastillo con la “Casa Consistorial”, obra renacentista del siglo XVI en cuya fachada  están representadas las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales: Fe, Esperanza,  Caridad, Templanza, Justicia, Fortaleza y Prudencia.

 


Sos del Rey Católico y el nacimiento de una leyenda 

Sos la amurallada, la inaccesible: una belleza medieval que conserva su trazado original  y su función defensiva. En “El Palacio de los Sada” nació el buen rey Fernando II el  Católico, al que dedican su Centro de Interpretación en el interior del edificio. Un  edificio que es una auténtica obra maestra de cantería, con una fachada enorme de  piedra de sillar que roza la perfección en su construcción. Continuamos en Sos (así se  llamaba antes de que en 1925 le adjudicaran el sobrenombre de “del Rey Católico”) con  una iglesia que parece repetida, la de “San Martin de Tours”. Te sonará porque en  Uncastillo hay otra dedicada al mismo santo. Se encuentra dentro del “Palacio de los  Sada”, y contiene una pintura mural gótica preciosa del siglo XV.  

La “Plaza de la Sartén” era el centro neurálgico de la judería de Sos, una de las más  importantes de Aragón. Si te fijas en las casas, tenían un hueco en la entrada; este servía  para guardar allí unos versículos de la Torá que debían tocar al salir y entrar de sus casas.  Si encima de este hueco hay tallada una cruz, es que esa familia se convirtió al  cristianismo. De la plaza de la judería pasamos al “Portal de la Reina”, lugar por el que  se dice que la madre de Fernando, Juana Enríquez, entró en Sos cuando estaba a punto  de alumbrar al nuevo rey. Se trata de un portal de la infranqueable muralla que rodeaba  toda población. Ya queda poquito para terminar, pero vendrá bien un descanso en la  “Plaza de la Villa”, lugar donde se establecía el mercado y ahora el sitio en el que mejor  podemos tomarnos unos vinos y tapas o comer en un buen restaurante, más aún con  las vistas de esta preciosa plaza

La “Iglesia de San Esteban y Cripta del Perdón” se sitúan en la parte más alta de Sos. Se  trata de una iglesia-fortaleza de grandes muros a la que se accede por el claustro del  Perdón, la parte más primitiva y túnel-pasadizo del siglo XI. Dentro de la cripta hay  pinturas excelentes del gótico lineal datadas en el siglo XIV. Terminamos con el “Castillo  de Sos”, última parada y última pista de esta ruta del “Tesoro Perdido de Al-Muqtadir”.  Desafortunadamente, del castillo original anterior al Siglo XII solo queda un torreón,  pero es impresionante. Desde arriba se exhibe una panorámica de todas las Cinco Villas,  desde la Sierra de Santo Domingo hasta la Vall de Onsella… una maravilla. En un principio  este castillo se encontraba separado del pueblo, que acudía dentro de sus puertas en  caso de ataque. La torre, de forma cuadrada, es imponente y da una idea de cómo  debían ser de poderosas sus murallas. 

 


¿Te animas a buscar el tesoro? 

Como podrás imaginar, esta ruta no se hace en un día, son necesarias varias jornadas  para completarla. Sin embargo, no se nos ocurre un modo mejor de conocer a fondo los  monumentos y lugares más emblemáticos de los distintos pueblos y ciudades que la  conforman. Estamos convencidos de que las visitas, utilizando este sistema de juegos  de pistas, serán más amenas y divertidas. Son lugares tan importantes, con tanta cultura  e historia, que merece la pena que sean conocidas por todo el que se acerque al  Prepirineo. 

Esperamos que os haya gustado, y esperamos vuestros comentarios cuando completéis  las distintas etapas. Ánimo y… ¡que empiece el juego!

 

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