Breve guía de identificación de hábitats

Ibones de las Lumiachas

Hubo un tiempo en que la única mata de tomatillo del diablo de ese lugar, habitaba el carasol de un muro próximo a Casa Belio. El tiempo y el abandono se habían aliado con él y ahora ha proliferado, extendiéndose hasta el pretil del cauce del barranco de Brazatos.

El mismo cauce del barranco ha cambiado. Si ya en aquel entonces los servales de cazadores menudeaban, encaramados a las paredes de piedra y cemento, ahora no sólo hay más, sino que incluso habitan en el propio cauce. Pero también hay fresnos, que se extienden camino arriba, hasta el pinar. Servales y fresnos tienen la hoja parecida, ramillas de «hojas» de borde aserrado, simétricas y una última hoja más en el ápice. Son foliolos. Las «hojas» de fresno son puntiagudas (en forma de lanza) mientras que las de serval son ovaladas. 

Servales de cazadores (Sorbus aucuparia) guía
Serval de cazadores (Sorbus aucuparia)

Dejamos atrás el barranco encauzado y ascendemos bajo el pinar de pino royo, pero salpicado con varios abedules, sauces cabrunos y un par de mostajos de tamaño notable. Sus hojas recuerdan vagamente a las del avellano, pero las de los mostajos son simétricas, de haz verde oscuro y envés blanco. El agua baja sendero abajo, entre las afiladas piedras de granito- sin estancarse y sin rastro alguno de algas. Un manantial. Uno de tantos, y de los que nadie se fija. Hasta hoy.

Mostajo guía flora
Mostajo (Sorbus intermedia)

Conforme ascendemos, son más frecuentes los arces. Si las hojas son como nuestra mano, y si además cada lóbulo termina en ápice agudo, estás delante de un arce real (Acer platanoides; parecido a un plátano, en latín). Si es romo, entonces es un arce (Acer opalus) y si las hojas son más menudas -mitad de nuestra mano- es un acirón. Pero aquí, sólo los arces reales salpican el bosque. 

Arce real (Acer platanoides) guía
Arce real (Acer platanoides)

El canchal, en cambio, promete algo más. Esos brezos, el arándano y algunas gabardas -entre ellos, humildes matas de rosal alpino, de porte humilde y escaramujo muy alargado- nos cuentan que, en realidad, lo único que falta aquí, es algún abeto. Pero esto solo dura hasta que el camino vira, cuando entra en esa vaguada de prado, salpicada de arriates de helechos, pinos, más arces.

Rosal alpino (Rosa alpina) guía flora
Rosal alpino (Rosa alpina)

El abetal que no existe es un hábitat -un conjunto de especies muy concreto- de las cuales sólo encontramos una parte; y ese rastro, más lo que llueve -y las temperaturas que allí se dan- nos permiten completarlo.

Llegamos al final de nuestro itinerario, a ese pinar de pino negro, el canchal y esos saúcos rojos. Un bosque alpino, sí. Pero joven, recién brotado. Árboles de tres o cuatro palmos de circunferencia de tronco a lo sumo, sobre una manta de más arándano y brezo, bajo ese royo de más de seis palmos.. Y para terminar de complicar el misterio, esos arces de hojas de plátano repartidos entre el pinar, el prado y el canchal.

Ibones de las Lumiachas

Hubo un tiempo, a principios del siglo pasado, que casi todo era un canchal yermo o de roca desnuda, sin apenas árboles. Pero los que ya peinamos canas hemos sido testigos de esos arces brotando aquí y allá, anunciando un clima más ¿Benigno? Pero no necesariamente más seco, por la orografía de este rincón de los Pirineos. Los hábitats, una herramienta para leer estos cambios.

De qué lugar del Pirineo estoy hablando? En realidad puede ser cualquier rincón, porque estos y otros mosaicos de vegetación se replican y nos hablan acerca de un paisaje en continuo cambio.

 

 icon-arrow-circle-right Entrada de Jesús Alba, guía y consultor especializado en Medio Ambiente. 

 icon-arrow-circle-right Puedes leer más entradas sobre flora del Pirineo en este enlace. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *